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El proceso creativo. Cap 3: El presupuesto en Arruinarlo todo (o la noche que nos prometimos)

Actualizado: 29 jun 2022



Una de las lecciones de cine más importantes en mi carrera la recibí durante una conversación de Alfonso Cuarón en el CUEC. En ella, Alfonso mencionaba el problema que para un cineasta es el presupuesto (porque no hay presupuesto que alcance aún cuando trabajes en una película de muchos millones de dólares). El gran dilema del cineasta surge en que cada plano es un lienzo, y en palabras de Alfonso, uno siempre quiere tener grandes lienzos. Sin embargo, no es posible tener grandes lienzos durante toda la película, siempre hay que apostar por un lienzo grande y otros lienzos más chiquitos (refiriéndose a los grandes planos secuencia de Children of men).


Con esa premisa comencé la escritura de Arruinarlo todo (o la noche que nos prometimos). Ya tenía una película terminada pero un presupuesto casi nulo para empezar la segunda. Sabía que esta vez tenía que hacer una película más chica pero que pareciera más grande. ¿Cómo lograrlo si en mi anterior película había 12 personajes, 167 cambios de vestuario y 30 locaciones?


Después de darle muchas vueltas al asunto y revisar el presupuesto que teníamos, sabía que debía ser una película de dos personajes. Luciría como un proyecto más grande usando un género cinematográfico grande: una road movie.


El hilo conductor de la trama es el test de Aaron, un test de laboratorio, creado para que dos desconocidos entren en un ambiente de confianza y que ha conseguido que varias personas se enamoren. Personalmente lo probé, al igual que varias personas involucradas en la realización de la película y aunque no todos se enamoraron, todos consiguieron un nivel alto de intimidad con la otra persona en tan sólo unas horas.


En fin, la fórmula estaba prácticamente trazada: un viaje en carretera en el que dos desconocidos realizan un test mediante el cual se enamorarán. Una premisa sencilla pero contundente, el siguiente paso era distribuir el presupuesto de la mejor manera para salir airosos en la realización.


¿Dónde poner el dinero?

Volviendo al tema de los grandes lienzos, la realidad es que el presupuesto no daba para mucho. Hablamos de una película mexicana independiente, financiada en su totalidad por sus productores, sin apoyos estatales. La decisión que tomamos fue poner casi la totalidad del dinero en los valores de producción. Otro gran consejo que recibí, fue de Isaac Ezban, director de El incidente, una de mis películas favoritas: el dinero hay que ponerlo en las cosas que se van a ver en la película, es un error poner la mayor parte del presupuesto en sueldos, catering, viáticos, etc. Cuando el presupuesto es corto, cada peso cuenta.


Así que ¿en dónde pusimos el dinero? Esta pequeña tabla señala a grandes rasgos, a dónde fue el dinero.


Cámara 15%

Sueldos 15%

Locaciones 6%

Vestuarios 3%

Arte 1%

Catering 4%

Transportación 6%

Animación 5%

Postproducción 15%

Licencias 30%


Ahora bien, ¿Qué se puede decir sobre los datos de la tabla y de cómo se tradujeron en la realización? A continuación lo desglosaremos punto por punto.


Cámara. Usamos una Sony FS7 como cámara principal y una Sony A6500 como cámara secundaria. La elección de la cámara principal responde sobre todo al costo pero también a temas de practicidad. La cámara secundaria es mía así que elegir una cámara con el mismo sensor pero con mejores prestaciones era lo obvio para no gastar en dos cámaras. No gastamos en óptica porque usamos mi kit de lentes Canon FD y 7Artisans, dicha elección sumó mucho para definir la estética de la película (el contraste entre un sensor digital y la textura vintage e imperfecta de la óptica). Al mismo tiempo, la sensibilidad de la cámara y la rapidez de la óptica nos permitieron trabajar sin planta de luz y con unas cuantas luces led que también son mías, por lo que no supusieron un gasto mayor.






















Sueldos. No hay mucho que decir, más allá de que los sueldos se negociaron por día y aquí lo importante es tener una preproducción impecable para tener el menor número de llamados. Filmamos en total, 14 días. De los cuales sólo en 5 estuvo el crew y elenco completo. El resto de días los llamados fueron limitados y el único que estuvo en todos los días de llamado fui yo.



Locaciones. El reto era grande, debíamos simular un camino largo durante la película pero sin gastar una fortuna. Lo resolvimos rentando una casa en Temixco para hacerla pasar por hotel, una casa en Oaxtepec y un hostal en Pie de la Cuesta. En esas tres locaciones sucede la mayor parte de la película, la otra locación en donde ocurren muchas cosas es el auto pero hablaremos de ello en la parte de postproducción. El resto de locaciones fueron departamentos prestados en la Ciudad de México.


Vestuarios. Yo mismo me ocupé de diseñar el vestuario, eso no significa que se haya fabricado ropa, de hecho eso casi nunca sucede en una película. Hacer el vestuario se refiere más bien a buscar las prendas adecuadas para cada personaje. ¿De dónde salen esas prendas? De todos lados, algunas se compran en tiendas, otras de segunda mano, otras son prestadas. Usamos en total 13 cambios para el personaje de Adriana, 12 para Mariana, 5 para Iván y 5 para Dulce.

Hugo Rocha, Tamara Niño de Rivera y Jesús Herrera Jaimes en locación

Natalia Alanis, Valeria López y Jesús Herrera Jaimes en locación


Arte. El diseño de producción también fue muy simple. Yo quería que la película fuera caótica en su diseño para dar una sensación más realista. Cuando uno sale de viaje en México se encuentra con todos los colores y texturas posibles. El no diseño se convierte en parte de la identidad de muchos lugares así que replicarlo en una película es sencillo. Prácticamente sólo acomodamos los elementos de cada locación de manera que nos conviniera en cada encuadre, hubo poquísimos props que no pertenecían a cada locación.


Catering. El servicio de catering siempre es costoso pero es un gasto del que no se puede prescindir. ¿Cómo lo resolvimos? Nosotros mismos preparamos el catering y lo hicimos pensando en la logística de cada locación. Todos los días desayunamos fruta, cereal, yogurt y café porque es fácil de preparar y transportar. El día 1 hicimos baguets que preparamos un día antes. El día 2 compramos pizza. El día 3 comimos hot dogs y cenamos sopes que se prepararon en 30 minutos sin mayor complicación. El día 3 comimos en un restaurant que también usamos como locación durante un traslado, con dicho restaurant hicimos un trato para que nos dejaran filmar a cambio de consumir. El día 4 hicimos chilaquiles para comer y molletes para cenar. El día 5 comimos ceviche porque ya estábamos filmando en la playa. El resto de días donde no hubo crew ni elenco completo comimos en puestos callejeros y restaurantes pequeños. Con este plan de alimentación gastamos sólo el 30% de lo que hubiera costado contratar un servicio de catering.


Transportación. Nos movimos en nuestros coches (de los productores). Así ahorramos el contratar un servicio de chofer y autos. Gastamos sólo en gasolina y casetas, ejerciendo el 50% de lo que habría costado contratar el servicio.


Tamara Niño de Rivera y Natalia Alanis detrás de cámaras.

Tamara Niño de Rivera y Natalia Alanis


Animación. Durante la película hay una secuencia animada que hizo una animadora muy talentosa con la que ya había trabajado previamente en otros proyectos. Ella hizo todo, desde la ilustración hasta la animación, sólo tuvimos algunas reuniones para definir los aspectos técnicos y estéticos.


Animación hecha por Mónica Vázquez


Postproducción. La post fue el proceso más tardado y complicado ¿Por qué? Hay 20 minutos que suceden dentro de un auto en movimiento, pero el costo de filmar secuencias así es elevadísimo porque hay que pagar permisos, cerrar una carretera y rentar tramoya especial. Hacerlo de la manera tradicional nos habría tomado 10 días más de rodaje con todo lo que ello implica (sueldos, rentas, permisos) por lo que optamos por hacerlo en un foro que improcisamos en el garage; metimos el coche, cubrimos los muros con un white screen y filmamos a dos cámaras, de esta manera sólo tardamos un día en filmar la secuencia completa. Posteriormente colocamos cámaras en las puertas del auto y salimos a carretera para filmar los paisajes en movimiento.



Con este proceso ahorramos muchísimo dinero a costa de un tiempo de postproducción muy prolongado (9 meses) pero que fue gratis porque yo mismo lo hice. La post se extendió durante tanto tiempo porque la mayoría de planos tuvieron que ser rotoscopiados pues no es tan simple perforar un white screen como lo es un green screen. Seguramente te preguntarás por qué lo hicimos así. Seguí la misma lógica que Denis Villanue usó en Dune, donde en lugar de trabajar con green screen como en las películas de Marvel, trabajó con sand screen para emular la arena del desierto y que así los reflejos de luz en los rostros de los actores fueran naturales. Yo hice lo mismo con el color blanco pues es lo que sucede en una carretera, los fondos se queman por el exceso de luz que refleja el asfalto y los paisajes de grandes cielos. El resultado valió la pena.


Licencias. Uno nunca se espera que lo más costoso de una película sea la música pero cuando se trata de licenciar temas existentes se puede pagar muchísimo dinero. Esta es una road movie y hay varias escenas en carretera ¿Cómo suena un coche en carretera? Con un montón de música en la radio. En total se licenciaron 14 pistas, sólo 3 de ellas son música extradiegética. ¿Por qué es tan costosa la sincronización? Porque normalmente hay que pagarle a mucha gente: el autor, el intérprete, el sello y a veces a terceros que poseen algunos derechos sobre las pistas.


En fin, a grandes rasgos así es como el presupuesto influyó en cada aspecto de la película. Si llegaste hasta acá y tienes alguna duda o comentario no dudes en escribir y te responderé en cuanto pueda.


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