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El proceso creativo. Cap 2: ¿Cómo escribí Estoy cansado de despertarme contigo?



Estoy cansado de despertarme contigo ha sido estrenada en salas y en streaming y estoy muy contento con el recibimiento que ha tenido la película. Por ello, en esta segunda entrega sobre el proceso creativo, en un ejercicio de memoria, escribo este texto, para contarles cómo escribí la película, que está dividida en cuatro historias y una quinta que no fue filmada.


Consideraciones:


1. Como ya lo he contado en entrevistas, la película surgió como un documental. No tenía claro qué estaba buscando pero sabía que las entrevistas me enseñarían el camino y así fue. Durante la investigación me di cuenta de que muchos repetíamos los mismos patrones, es decir, un montón de gente me contó las mismas historias una y otra vez. Así, vi el potencial que había para transformar esa película en ficción, cuando la gente viera todas esas situaciones se sentiría identificada de alguna manera.

2. El título surgió por la increíble canción Banzai de Niña, que habla de un samurai (esto es importante, pues posteriormente el título cobrará sentido).

3. Ya no recuerdo quiénes me contaron cada una de las anécdotas que ocurren en la película, pero todas son reales. Todas fueron contadas por alguien durante las entrevistas, otras me ocurrieron a mí o las vi directamente en amigos.



Estoy cansado de despertarme contigo


Daniel (Daniel Villar) y Carmina (Yolanda Corrales) forman un joven matrimonio que está por terminar. Con esta historia tenía una premisa muy clara a la hora de escribirla; muchas personas permanecen juntas por miedo o vergüenza de darse cuenta que han desperdiciado equis años de su vida estando en una relación. Quería dejar en claro también el tipo de peleas que ocurren en muchas parejas; peleas absurdas, que no tienen ningún sentido lógico pero que aún así ocurren y terminan por revelar problemas que las relaciones arrastran hasta que explotan. Además la historia de un matrimonio que termina me permitía tocar algo muy recurrente, la aparición de un tercero, en este caso Abraham (Daniel Bretón).



Ni yo te merezco ni tú a mí


A inicios del siglo XX fueron descubiertos los Amantes de Pompeya, dos personas que murieron abrazadas y que la erupción del Vesubio inmortalizó petrificándolos. Tal historia me parecía sumamente "tierna" pero triste y quería partir de ella. Fue fácil encontrar testimonios durante la investigación que se alineaban a la premisa: el enamoramiento y la inminente caída, gente que está enamorada pero que no es correspondida. O aún peor, gente que en un inicio es correspondida pero al final no, que es reemplazada por un nuevo amor. Así nació la historia de Alicia (Dolores Robles) y Julián (Juan Luis Medina).



Cuando salga el sol vas a ser un recuerdo


¿El destino? Es un tema recurrente para mí. Siempre he querido creer en él porque haría las cosas más fáciles, el universo ya nos tendría algo preparado a cada uno de nosotros. Pero soy muy racional, por no decir cuadrado, así que por más que quiera creer no puedo hacerlo. Bajo esa premisa desarrollé una anécdota que muchos me contaron: "Queríamos estar juntos pero no se pudo", "Alguien o algo intervino para que no sucediera". Así empieza y termina la historia de, Wendy (Fernanda Basurto) y Bobby (Homero Guerra). Pero no quería dejarlo todo del lado de la desesperanza, así apareció en la historia Carlos (Emmanuel Okaury) porque tarde o temprano, el amor vuelve a tocar la puerta.



Sé que no podré vivir sin ti pero me gustaría intentarlo


Saber decir adiós. Ésta es tal vez, la historia más recurrente que me contaron. Siempre, la gente encontraba algún motivo para volver, no importaba lo que les hubieran hecho, lo rotos que estaban o que llegara alguien nuevo a sus vidas. Parece que hay lazos que no pueden o no quieren romperse y que unen a las personas por años. Así, fue sencillo contar la historia de dos personas que cortan y regresan una y otra vez, desde la adolescencia hasta que son adultos, Leonardo (Hernán Canto) y Sofía (Lizzy Auna).



La quinta historia que no filmé


Siempre había querido hacer una película de samurais (Aquí cobra sentido robar el titulo de Banzai) y si ya estaba mezclando historias y personajes, vi el pretexto perfecto para hacerlo. Tomé como referencia Rashomon (1950) de Akira Kurosawa y desarrollé una historia de amor y traición, un cierre dramático con el que quería mostrar la violencia a modo de metáfora que hay en el amor. Pero al editar la película me di cuenta de que ya no necesitaba esa historia, todos los arcos se cerraban y mi sueño de filmar una película de samurais tendría que esperar.


P.D. Eventualmente logré hacer una película de samurais, gracias a mi amigo Carlox Cadena con Fin de primavera.



En fin, a grandes rasgos así es como surgió cada historia de la película. Si llegaste hasta acá y tienes alguna duda o comentario no dudes en escribir y te responderé en cuanto pueda.

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